Los malditos cigarros


Cortesía de Anónimo 1 para este blog

Odio lo bello y macabro de aquellos momentos, de renovación para unos y revolución para otros. John cantaba Fool in the hill y Che hablaba del hombre nuevo, que construiríamos el socialismo y en el 2000 seríamos un país desarrollado. Pareciera que el mundo era una dicotomía, burgueses vs proletarios, imperialistas vs socialistas y hasta Patria o Muerte vs Peace and Love.Me dijo mi mamá que todos fumaban cigarros, -los malditos cigarros-, que ellos querían llevar melenas displicentemente y ellas faldas cortas, pero a la entrada de la escuela los pelaban al rape y les rompían los falsos de las sallas, pero nunca pudieron descubrirle que llevaba escrito bien arriba en los muslos: Jhon Ringo Paul George , ni que cuando marchaba en el patio de la escuela en vez de cantar La internacional tarareaba All you need is love, que le dijeron en un matutino: “Fidel es el hombre más inteligente del mundo y lo vamos a cambiar” Jamás supo si iban a cambiar al mundo o a Fidel, pero ante la duda no preguntó no sea que la mandaran con Maira su amiguita al campo a recoger tomates porque “se iba”, por supuesto del país. Les dijeron que éramos los mejores en la pelota y haciendo congrí. Luego me contó de Hank Aaron y Babe Ruth; que no existía posibilidad matemática de un congrí mejor que el suyo; que El Caballo no era bobo y que si uno lograba cambiarse a sí mismo era ya un gran logro. Una noche de esas sin luz eléctrica pero con la Critica de la Razón Pura entre sus manos, me contó que cuando los hippies marchaban en Washington contra las muertes en Vietnam nosotros nos preparábamos para la guerra, de los negros en Alabama que montaban por detrás en el transporte público y de los maricones que mandaban a las UMAP, junto a católicos y otros no entusiastas.

La noche que finalmente el hombre puso su pie en la luna estaba ella en una descarguita; atentos a las noticias del acontecimiento en vivo tenían la música apagada, miraban todos al cielo con la esperanza de imaginarse una luz parpadeante sobre sus cabezas. Cuando se dio la noticia de la llegada del Apolo 8 a la superficie lunar arrancó la música y comenzaron a bailar con Van Van, los muchachos dijeron que subieran el volumen al máximo porque Neil Amstrong estaba dando cintura allá arriba, y así hicieron porque eran momentos de soñar en ambos lados de la dicotomía. Realmente nunca hubo tal transmisión en vivo, era el padre de Maira que hacia de Radio Reloj escondido con un micrófono, y quizás ni tal viaje existió. En la mañana ya exhaustos los recogió un camión para llevarlos a recoger algodón y todos fueron con sombreros, boinas verde olivo, melenas cantando a Silvio y John.

Tomado de Los malditos cigarros

 

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