Vacunas a prueba


Doctor Gerardo Guillén, jefe de Investigaciones Biomédicas del CIGB. Foto: Roberto Ruiz
Doctor Gerardo Guillén, jefe de Investigaciones Biomédicas del CIGB. Foto: Roberto Ruiz

Cuba mantiene un proyecto nacional y multidisciplinario de investigaciones para el desarrollo de vacunas profilácticas y terapéuticas contra el dengue y el VIH, con resultados que hasta el momento han sido positivos, aunque aún están en proceso de estudio y fase de prueba, y se requieren varios años antes de tener una respuesta efectiva.

Previo a la inauguración del congreso internacional Biotecnología Habana 2012, dialogamos con varios especialistas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), y el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), quienes lideran o participan en estos programas.

Aunque en Cuba el dengue no es endémico, constituye una enfermedad peligrosa que puede derivar en epidemias y, de no ser tratada a tiempo, puede causar la muerte. Según explicó a JR Guadalupe Guzmán, jefa del Departamento de Virología del IPK, este virus constituye un serio problema en la región de las Américas, donde en el año 2010 provocó más de un millón de infestados.De ahí que nuestro país haya implementado una estrategia de prevención e investigación, que incluye la búsqueda de una vacuna por vía recombinante que, además de beneficiar la salud, tendrá facilidades de producción, pues el país tiene la capacidad necesaria, señaló la especialista.

«Este candidato vacunal es el único en el mundo que tiene esta concepción. Hasta el momento los resultados preclínicos han sido bastante prometedores, lo que no significa que sea una certeza, pues hablamos de cuatro virus, por lo que se requiere de un compuesto que proteja de todas las cepas», destacó.

El jefe de Investigaciones Biomédicas del CIGB, el doctor Gerardo Guillén, aclaró que este es un proceso que dura años, tanto por el período de obtención del compuesto que será administrado en humanos y requiere de plantas de producción, como por la etapa de estudios clínicos iniciales, que precisa de ensayos clínicos en personas de regiones donde el dengue sea endémico.

Apuntó que en la prevención del dengue existen dos importantes campos: uno es la protección de las personas que viven en áreas endémicas, y el otro es para quienes viajan a estos lugares.

«Los candidatos vacunales de Cuba tienen la capacidad de cubrir ambos campos, un elemento que aún no poseen los compuestos que desarrollan las trasnacionales farmacéuticas», añadió.

Los especialistas advierten que, aunque la vacuna estuviera disponible para los próximos años, nunca llegaría en poco tiempo a todas las áreas del mundo que lo requieren, pues se necesitarían producciones millonarias.

«Cuba lidera un proyecto que está en muy buena posición, pero en el transcurso de este tiempo la única posibilidad de mantenernos libres de dengue es continuar trabajando contra el mosquito, y sobre todo erradicar los espacios de crías del vector», alertó la doctora Guzmán.

Señales alagüeñas pero no definitivas

Aunque el VIH tiene una prevalencia en Cuba de solo un 0,19 por ciento, cifra menor a la de la mayoría de los países del mundo, la lucha contra esta pandemia no cesa, tanto en el campo de la prevención y la educación como en la investigación científica: en la búsqueda de vacunas terapéuticas y profilácticas, así como de terapias antirretrovirales que ayuden a los pacientes.

Para los 15 824 casos de VIH detectados desde 1986 es un anhelo encontrar una cura o terapia que reduzca el nivel de virus en sangre, de modo que se aumente la esperanza de vida y la calidad de la misma.

En este sentido, durante más de cuatro décadas, diversos centros científicos del país trabajan en este propósito. Instituciones como el CIGB han liderado importantes estudios, en colaboración con el IPK.

TERAVAC-VIH-1 es el nombre del candidato vacunal desarrollado en Cuba por ambos centros, el cual se encuentra en proceso de investigación y responde a una estrategia que comenzó antes del año 2001.

El Doctor en Ciencias Enrique Iglesias Pérez, quien lidera el proyecto de investigaciones de vacuna contra el VIH en el CIGB, explicó que este compuesto ya recibió la aprobación de las autoridades regulatorias cubanas para iniciar el ensayo clínico Fase 1, que incluye a un número reducido de seropositivos.

El estudio busca obtener un nuevo candidato multiantigénico para el VIH tipo 1, que comprende una proteína recombinante con partículas semejantes al virus, obtenida por ingeniería genética, que usa esta mezcla como potenciadora de la respuesta inmune.

El experto señaló que este sería un ensayo clínico terapéutico, sin embargo, las expectativas no deben ir más allá.

«En el mundo se han hecho más de cien estudios y ensayos en el escenario profiláctico y terapéutico, pero todos han fallado: solo el RV144 en Tailandia ha tenido una modesta respuesta que puede indicar algún nivel de protección.

«Por eso es tan importante ser objetivos y no transmitir a los pacientes falsas perspectivas. El ensayo es para medir seguridad, no está buscando en este primer momento efectos terapéuticos», subrayó.

Aclaró que se realizará con un grupo seleccionado de seropositivos en Cuba. Estos primeros resultados serán analizados. Si las estadísticas son positivas se avanzará a un siguiente nivel, si no, se pasará a otros proyectos.

«Desarrollar un candidato vacunal requiere de muchos años de investigación en laboratorios para tener algo que merezca ser probado en seres humanos», insistió.
El Doctor argumentó que los correlatos de protección contra el VIH no son conocidos, por lo que se toman decisiones estratégicas, como ir a un escenario terapéutico para tener algunos indicios de eficacia, lo que no significa que este candidato sea desarrollado solo para la terapéutica.

«Se trata de un nuevo candidato vacunal contra el VIH que se probará, en un primer momento, en un escenario terapéutico. En este caso estamos apostando por la inducción de una respuesta celular contra el virus, de modo que se destruyan las células infestadas, y se estimule un nivel de respuesta humoral que también podría darnos resultados positivos», comentó.

El experto añadió que no existe un modelo animal que reproduzca la enfermedad del VIH tal cual sucede en humanos, «por tanto es muy complejo el estudio y análisis de los resultados preclínicos, y por ende hay que ver los resultados futuros con cierto escepticismo», concluyó.

Más de un camino

Junto a las investigaciones de vacunas en el país se han desarrollado diversos genéricos en el campo de los antirretrovirales, los cuales cubren el tratamiento del 71 por ciento de los pacientes con VIH, con buenos resultados, explicó el doctor Jorge Pérez, director del IPK.

De hecho Cuba está entre los tres países que tienen al ciento por ciento de la población seropositiva bajo tratamiento, de ella el 87 por ciento se mantiene con vida.

El especialista explicó que esta estrategia de investigación junto a los programas de prevención han permitido que por primera vez disminuya la incidencia de contagio de VIH, aunque muy poco, así como la cantidad de personas infestadas con situaciones crónicas, y que sean menos las muertes.

«Desde el 2005 se habían estado produciendo incrementos anuales en el orden del 10 al 15 por ciento pero, por vez primera en el 2011 se detectaron menos casos, con un decremento de alrededor del dos por ciento», destacó.

Junto a Teravac, el IPK está en fase de investigación de un candidato vacunal terapéutico GM3, con el Centro de Inmunología Molecular, que ya transita por una fase dos de estudios clínicos, y se han obtenido resultados bastante halagüeños aunque —advirtió— «hacen falta muchos estudios todavía y no se puede pensar que ya es una solución».

Este compuesto funcionaría como un inmunógeno para todas las personas seropositivas, y hasta el momento se alcanzó una respuesta no reactogénica ni tóxica, pero habrá que esperar varios años antes de tener una vacuna efectiva.

El gran reto es, sin dudas, alcanzar los resultados tan esperados en los seres humanos, pero cuando se investiga nunca se sabe cuál será el desenlace, y en cuestión de VIH la incertidumbre es mayor.

«En el VIH no hay animales grandes para la experimentación, por lo que la última palabra la tendrá siempre el ser humano, y en este camino pueden pasar muchas cosas».

Tomado de Vacunas a prueba

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