El uso de los campos magnéticos en la agricultura: apostando por una agricultura sostenible


El mejoramiento de la producción agrícola, en aras de incrementar la producción de alimentos, constituye para nuestro país, en la actualidad, un asunto de seguridad nacional, tal y como ha sido reconocido en más de una ocasión en los últimos tiempos por la más alta dirigencia cubana. En el resto del mundo no lo es menos, tanto para los estados como para las empresas privadas.

Pero los incrementos de esta producción se enfrentan a múltiples dificultades entre las que se destacan: una creciente demanda alimenticia, en conjunto con un crecimiento demográfico descontrolado; la escasez de tierras cultivables aparejado al empeoramiento productivo de las ya existentes; así como el uso masivo de fertilizantes y plaguicidas, que si bien incrementan notablemente el rendimiento de los cultivos, a la larga causan un daño irreversible al medio ambiente.

De ahí que términos como agricultura sostenible se hacen cada vez más comunes, toda vez que la producción agrícola depende, en gran medida, de recursos limitados como los suelos, el agua y la energía.

Por estas razones, en los últimos años se ha potenciado la búsqueda de soluciones y métodos económicamente viables y compatibles con el ambiente, que conlleven al desarrollo sostenible de la producción agrícola, como resultado de la cual se aumente, o al menos se mantengan, altos rendimientos. Uno de estos métodos ha sido el uso de los campos electromagnéticos.

Aunque la acción de estos campos sobre los sistemas biológicos ha tenido lugar desde los orígenes mismos de la vida, el empleo por parte del hombre data desde hace pocos siglos.

La aplicación del electromagnetismo es un fenómeno complejo, que encierra una serie de condiciones experimentales que abarca desde diferentes formas de aplicación, tiempo de exposición, inducciones magnéticas, frecuencias, intensidades y tipos de campos electromagnéticos. Desde principios de la década de los años 80 comenzaron a publicarse trabajos científicos que demuestran que los sistemas vivos (desde microorganismos hasta organismos superiores) son sensibles a campos magnéticos. Sin embargo, la interacción de estos campos en cada nivel del organismo con estructuras cada vez más complejas, hace más difícil su descripción e interpretación, por lo que aún no se han podido contestar innumerables interrogantes que se presentan a la hora de explicar el ó los mecanismos biofísicos de acción, a pesar de la existencia de muchas hipótesis sobre tales aspectos. Esto evidencia cuánto debe profundizarse en los estudios de este fenómeno.

En la esfera de la agricultura se ha empleado el tratamiento magnético al agua de riego para propiciar a la planta una mejor asimilación de nutrientes, acelerar los ciclos de maduración, evitar las puntas quemadas, entre otros beneficios.

De igual forma se ha empleado esta técnica para incrementar la germinación de semillas, el crecimiento y desarrollo de las plantas, incremento del peso de los frutos y con ello de los rendimientos, así como el mejoramiento de procesos metabólicos en el vegetal.

El Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado ha centrado sus aplicaciones en el empleo de la tecnología del riego con agua tratada magnéticamente (GREMAG®) en el incremento de los rendimientos en cultivos protegidos de hortalizas, fundamentalmente en la producción de tomates, pepino y pimientos, que alcanzan un incremento en el rendimiento, superior al 10%, en más de 5 años de utilización.

Al mismo tiempo, se realizan investigaciones en otros sistemas de cultivos como: organopónicos, viveros, parcelas y casas de aclimatización; con evidencias científicas, de que esta tecnología no agrede al suelo, al aire, al agua, ni al hombre, siendo así, compatible con el medio ambiente.

Más recientemente se han hallado evidencias de las potencialidades del método para la protección fitosanitaria de los cultivos sometidos al tratamiento.

Según nuestra experiencia, y la de decenas de colegas que investigan el uso de los campos magnéticos en la agricultura como métodos físicos de estimulación del crecimiento y el rendimiento de las plantas, esta tecnología constituye una solución prometedora para el mejoramiento de la producción agrícola y de la situación alimentaria y nutricional, de una forma sostenible y en armonía con el medio ambiente.

Tomado de El uso de los campos magnéticos en la agricultura: apostando por una agricultura sostenible

2 thoughts on “El uso de los campos magnéticos en la agricultura: apostando por una agricultura sostenible

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