En Cuba, las dunas más altas y mejor conservadas del Caribe


Las dunas están consideradas entre los ecosistemas costeros más importantes del mundo por sus beneficios para la protección de las playas y de la vegetacíón en los litorales. Estos son considerados sitios muy frágiles, ya que están expuestos a la vulnerabilidad de los cambios climáticos, de los fenómenos atmósfericos y de la actividad humana.

Los desiertos o las orillas de lagos y mares son los lugares más apropiados para la formación de estos camellones de arena suelta, porque es donde los vientos son más fuertes y tienden a soplar desde una misma dirección.

Constituyen parte del equilibrio dinámico que hace posible la existencia de la playa, y poseen un mecanismo de funcionamiento estacional con diferencias marcadas entre el verano y el invierno.

Las ubicadas en los cayos del norte de la central provincia de Ciego de Avila, principalmente las de los cayos Coco y Guillermo, tienen características muy peculiares, pues son colinas estabilizadas que no migran.

Según estudiosos en la materia, allí surgieron en un reciente período geológico, en el holoceno, y se las estiman como las más antiguas de la cayería norte de Cuba.

Su comienzo está relacionado con la retirada del mar, por lo que una gran parte de la arena de la playa quedó expuesta a la acción del sol y, al secarse, los vientos se ocuparon de arrastrarlas hasta la parte posterior de la playa.

Ello permitió que al decursar los años se originaran esos hermosos reservorios naturales en Loma del Puerto, de cayo Coco; y en Playa Pilar, de cayo Guillermo.

Las aledañas a playa Pilar poseen 15 metros sobre el nivel del mar y se las considera las más altas del Caribe insular y, además, son muy reconocidas en la zona, ya que bordean uno de los balnearios más bellos del mundo.

Mientras las de Loma del Puerto, con 10 y 14 metros, son las segundas de mayor altura de la región y pertenecen a la Reserva Ecológica Centro-Oeste de Cayo Coco, área protegida por su alto valor faunístico y su perfecta conservación.

En ambos casos se caracterizan por poseer elevadas cualidades estéticas y gran fragilidad, lo que constituye un recurso natural importante y muy bien preservado.

La primera formación asociada a las zonas de playa y dunas es la vegetación autóctona que ocupa una franja estrecha en dependencia de la línea de costa.

Allí se pueden observar una variada gama de arbustos y plantas herbáceas o rastreras propios de la costa, entre las que sobresalen incienso, boniato de playa, mate, bosborín, carqueza y verdolaga.

También es muy común encontrar el guizazo costero que, por sus características, resulta muy incómodo para la realización del ecoturismo.

Las dunas clasifican entre los atributos naturales que más llaman la atención de los turistas que visitan el destino Jardines del Rey, por ser un entorno muy agradable a la vista, debido a la gran variedad de especies de la flora y la fauna.

De acuerdo al criterio de Adán Zúñiga, director del Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros de Cayo Coco, los estudios arrojaron que esas elevaciones conservan sus parámetros físicos y los niveles de vegetación, con plantas clasificadas como endémicas.

Asimismo son reservorios naturales de las playas, pues cuando éstas pierden arena por las penetraciones del mar o los grandes vientos, las dunas son las encargadas de retribuirles el material perdido.

La función de esos promontorios es vital en la conservación de las playas, pues están conformadas por elementos sueltos y ubicados en puntos de contacto muy dinámicos como el aire, la tierra y el agua, lo que las hace muy frágiles.

Por esa razón se acomete en ambos cayos la construcción de pasarelas de madera sobre pilotes desde los hoteles y ranchones hasta las playas, los cuales sirven de senderos a los turistas hasta las zonas de baño.

La reforestación de las dunas con plantas propias del área costera es otra actividad importante que realizan en esos reservorios y está implícita en los planes de conservación de la biodiversidad en el archipiélago Sabana-Camagüey.

El proyecto lo desarrollan científicos cubanos con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo Mundial del Medio Ambiente, por sus siglas en inglés.

Jardines del Rey es un archipiélago que se extiende al norte de Ciego de Ávila, donde se desarrolla uno de los principales polos turísticos cubanos, con más de cuatro mil habitaciones, distribuidas en 16 hoteles y villas.

Tomado de En Cuba, las dunas más altas y mejor conservadas del Caribe

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