Almeida y Maceo, juntos en la Plaza de la Revolución de Santiago de Cuba


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No fue Santiago de Cuba la tierra que vio nacer al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, pero sí uno de los lugares donde más cariño y admiración recibió.

Quien visitaba la ciudad se encontraba solamente con el fraterno recibimiento del Titán de Bronce, pieza ecuestre e icónica realizada por Alberto Lescay, y emplazada en la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo.

Pero ahora, gracias a un equipo de trabajo liderado por el artista Enrique Ávila, se suma a la bienvenida la mirada generosa de Juan Almeida Bosque, héroe inmortalizado en una escultura a relieve que regala a la urbe y sus pobladores, la figura de un devoto protector y líder político.

“La persona que conoció a Almeida supo de su sonrisa cargada de una gran nobleza, pero lamentablemente es difícil lograr ese gesto con una línea tridimensional, aunque creo haber plasmado ese sentir con sus ojos, y para ello utilicé dos fotos diferentes, una para los ojos donde él se estaba riendo, y una para la boca en la que estaba serio”, asegura el escultor Enrique Ávila, autor de las conocidas imágenes de Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, emplazadas en la Plaza de la Revolución José Martí, en Ciudad de La Habana.

De las tantas historias y palabras pronunciadas por el Comandante de la Revolución Juan Almeida, ¿Por qué decidió acompañar la escultura precisamente con la frase “Aquí no se rinde nadie”?

Hay una anécdota relacionada con esta decisión y que muchos desconocen. El propio Ché cuenta en sus textos que en una ocasión lo hieren en combate, en una de las primeras acciones militares en la que participó, y él mismo relató que se le nublaba y oscurecía la visión, a lo que Almeida, al percatarse, lo agarró y le dijo: “vamos chico que lo que tienes es un rasguño, levántate y vamos”.

Ese es el sentido del texto “Aquí no se rinde nadie”, que tiene un gran significado en el devenir de la Revolución Cubana, y por eso se decidió acompañar la pieza en relieve escultórico con la enigmática frase.

¿Y las razones por las cuales se empleó la letra Q de la frase en mayúscula?

Es una copia fiel a la caligrafía del Comandante de la Revolución, y está en mayúscula porque él siempre la escribía así. Estudié un gran número de documentos y escritos originales, buscando la letra Q que era la que necesitaba. Por ejemplo, la palabra “aquí” la encontré en un poema y “rinde” en un parte escrito por él a Fidel Castro, y así sucesivamente las fui hallando todas hasta conformar el texto del relieve escultórico.

A mí no me gustaba cómo se veía la “Q” en combinación con las demás letras. Lo conversé con un asistente de Juan Almeida y me aseguró que él era y escribía así. Al final, viéndola en la escultura, se ve más artística escrita en mayúscula, se sale de lo corriente, y forma parte de su personalidad y forma de ser.

Ávila el uso de la luz es recurrente en su obra. ¿Por qué decidió usar el color naranja en este trabajo, igual que en los dos relieves escultóricos de la Plaza de la Revolución José Martí?

Si miras el fuego, se compone de colores cálidos, entre ellos el naranja, el amarillo y el rojo, y en este caso, al igual que sucede con las figuras de Camilo y el Ché, siento que es el apropiado para expresar esa valentía y coraje característicos de Juan Almeida.

No se me ocurriría emplear, por ejemplo, una luz blanca. Si fuera el Héroe Nacional, José Martí, podría emplear ese color, por el pensamiento y el contenido que representa el Apóstol, que era un gran intelectual y pensador, no un hombre de combate, aunque murió en uno.

Almeida está más asociado a la guerra, sí trascendió por sus grandes hazañas, en las que fue herido en varias ocasiones.

Además, se decidió emplear la tecnología LED, aportada por la marca Philip, cuyo gasto total llevado a la escala de la electricidad que se emplea en un hogar, no supera el consumo de una plancha eléctrica. También ofrece una iluminación muy pareja.

¿Qué principios tuvo en cuenta en el diseño de la escultura para que armonizara con el entorno, fundamentalmente con la figura ecuestre del Mayor General Antonio Maceo? ¿Quiénes intervinieron en su creación y emplazamiento?

Toda creación de arte tiene detractores y defensores, aunque pienso que si existe una obra que se inserta y armoniza en ese entorno es precisamente esta, por la técnica del relieve escultórico con que está confeccionada y por estar hecha de acero, que se integra perfectamente con la estructura metálica del Complejo Cultural Heredia, con sus columnas y paredes, y también encaja con las líneas de la instalación.

Este mismo principio se aplica al conjunto escultórico de la Plaza de la Revolución de Santiago de Cuba, tanto para la pieza principal, la figura ecuestre de Antonio Maceo, como para los machetes, fruto del talento de la mano del artista de la plástica Guarionex Ferrer, pues todos están hechos de metal.

La altura de la figura escultórica, desde la punta del sombrero hasta el piso, tiene unos 32 metros, de ancho 19 metros con 30 centímetros, y un peso total entre 15 y 16 toneladas.

Al ser una pieza con esas dimensiones, requirió se involucraran varias personas. El equipo estuvo conformado por Román Acosta, Rafael Torres, Alberto Suárez, Nidia Hartman, Avelino Cruz, Luis González y el ingeniero civil Camilo Velart, de la EMPROY 15. También participaron las empresas del Ministerio de la Construcción, Cubana de Acero, Unidad de Desarrollo del MININT y una representación de la marca Philip en Cuba.

Todos los recursos que se emplearon fueron de La Habana para no afectar las labores de recuperación que se realizan en la provincia de Santiago de Cuba, debido a los daños ocasionados por el huracán Sandy a su paso por el territorio el pasado mes de octubre.

¿La condición de artista de Juan Almeida explica el emplazamiento de una escultura del Comandante de la Revolución en un teatro que rinde tributo al primer poeta romántico de América, José María Heredia?

Del Complejo Cultural Heredia solo utilizamos una de sus paredes para emplazar la figura escultórica a relieve del Comandante de La Revolución Juan Almeida, por eso no veo ninguna contradicción, ya que la institución mantiene su nombre.

Además, en el mundo completo los grandes complejos arquitectónicos destinan grandes espacios para colocar diferentes tipos de propaganda. En este caso, qué más cercano a los propios santiagueros que el mismo Juan Almeida Bosque. Otra razón es que ambos fueron poetas y escritores, y sintieron gran admiración por esta urbe del sur oriente del país.

¿Qué siente Enrique Ávila al regalar a los santiagueros una imagen de Juan Almeida Bosque, con una fuerza simbólica tan singular?

Siempre admiré a Juan Almeida Bosque, el trabajo que hizo por las provincias del oriente del país y especialmente por Santiago de Cuba, territorio donde se percibe que se le recuerda con muchísimo cariño.

Yo pienso que de la misma forma que Plaza de la Revolución de Ciudad de La Habana, donde está José Martí, necesitaba la presencia de Camilo y el Ché, este sitio en Santiago de Cuba requería una imagen del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, que representa la historia años antes de 1959 y después de esa fecha.

Almeida es de Cuba, pero principalmente, de los santiagueros.

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