Emilio Bacardí cuidó un testamento de Martí


Emilio Bacardí MoreauSantiago de Cuba, 28 ene.- El otrora  Ayuntamiento  de esta sur oriental ciudad heroína, atesora momentos de gran relevancia histórica. En este lugar,- actual sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular-, el 20 de mayo de 1915,  se hizo entrega de la donación de la carta escrita por José Martí, el 25 de marzo de 1895, al doctor Federico Henríquez y Carvajal, con el objetivo de engrosar los fondos del Apóstol, existentes  entonces en  el  Museo- Biblioteca Municipal, hoy museo provincial Emilio Bacardí Moreau.

La misiva, fue considerada  el primer testamento político del Héroe Nacional y, estudios  posteriores, le confirieron la condición de testamento antillanista. La mesa presidencial cubierta con la bandera cubana, presidió la  ceremonia.

En  ella reposaba  un busto de Martí cincelado por  la escultora Mimín Bacardí.
Al hacer la apertura, el alcalde municipal de entonces, cedió la palabra a don Emilio Bacardí quien dio lectura a la carta donde Federico expresaba que se desprendía de esa epístola personal, escrita de puño y letra por José Martí, considerada por él como “El testamento de un héroe” para enviarla, como donativo, por conducto del Ayuntamiento al Museo histórico de Santiago de Cuba.

Sin duda, esta fue una nueva ofrenda fraternal que hacía en memoria de Martí a Cuba independiente y libre y en  esta sesión se declaró al doctor Federico  Henríquez y Carvajal como  “Hijo Adoptivo de la Ciudad”.

Este notable intelectual  que residió en Santiago de Cuba varios años, nació en Santo Domingo, República Dominicana el  16 de septiembre de 1848  y  falleció en Cuba el  4 de febrero de 1952. Era letrado, poeta, abogado, patriota, padre de los prominentes intelectuales y pedagogos Pedro, Max y Camila Henríquez Ureña y entrañable amigo de Martí.

En Cuba se desarrolla desde hace varios años, un evento organizado por la Sociedad Cultural José Martí y el Centro de Estudios Martianos, con sede en la capital de los cubanos, titulado: Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo.

Precisamente, en este evento, que nace a partir de un postulado martiano se habló de la existencia de este valioso documento,  conservado por  el Museo Emilio Bacardí durante más de sesenta años, y fuetransferido  – junto a fotos y otros documentos que pertenecieron a José Martí-, al Centro de Estudios Martianos.

En aquel texto aleccionador de la carta nuestro Martí expresó varias ideas que le imprimieron su carácter testamental como en su concepto de patria: “Escasos, como los montes, son los hombres que saben mirar desde ellos, y sienten con entrañas de nación o de humanidad […]  Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar.

Para mí la patria no será nunca  triunfo, sino agonía y deber.  [… ]  Quien piensa en sí, no ama a la patria; y está el mal de los pueblos, por mas que a veces se lo disimule sutilmente, en los estorbos o prisas, que el interés de sus representantes ponen al curso natural de los sucesos[ …]”

Y también su aporte visionario de Latinoamérica, el Caribe y el mundo, cuando escribe: […]“Pero aún puedo servir a este único corazón de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán el equilibrio del mundo. […] Yo alzaré el mundo. Pero mi único deseo sería, pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir callado. Para mí, ya es hora.

Hagamos por sobre la mar, a sangres y cariño, lo que por el fondo de la mar hace la cordillera de fuego andino”.En el Primer Congreso de los Trabajadores del Sindicato de la Cultura, la acuciosa investigadora Sara Inés Fernández  intervino en defensa de la preservación del patrimonio y  preguntó a la presidencia y  el plenario: “¿Qué hubiera
ocurrido si los documentos del Apóstol se hubieran destruido o perdido?

A 119 años de haberse escrito el testamento político, este pensamiento martiano sigue convocando a luchar por el equilibrio del mundo desde la mayor de las Antillas. Y en ese instante  sus palabras reconocieron al insigne dominicano: “Gracias a Federico Henríquez y Carvajal,  hermano de Martí por preservarla y donarla,  y al Museo Emilio Bacardí, por atesorarla por tantos años”.

(*Ambas integran el  Proyecto “De la ciudad, las calles y sus nombres”: Sara Inés Fernández Hechavarría, Coordinadora  y  Elvira Orozco Vital, cronista)

Tomado de CMKC

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