La Bahía Santiaguera: más de 500 años de historia


bahia_santiago de cuba_foto antigua

“Contra las montañas la bahía parece una bandeja de plata con mil pequeños puntos que se mueven en ella por la reverberación del sol. El cuadrilátero del parque es un inmenso charco de luz, con algunas manchas oscuras, apacibles, debajo de los árboles que apenas se mecen.”
Joel James

Escrito por Lic. Eduardo Mariño del Pino

Tomado de aquí

Muchos de los santiagueros hemos crecido escuchando que la bahía de Santiago de Cuba fue descubierta por Cristóbal Colón. Lo cierto es que según consta en su Diario de Navegación, llega a la bahía el 1ro de mayo de 1494 en su segundo viaje, cuando exploraba la costa sur de la Isla de Cuba, donde permanece 3 días para dirigirse hacia Jamaica en busca del codiciado oro.

En él describe la exuberante flora y fauna que rodeaba la virgen bahía. Los estudios arqueológicos han demostrado que mucho antes de que Colon la “descubriese”, ya existían asentamientos aborígenes que datan de miles de años. Los españoles, como excelentes navegantes que eran, se establecieron en los alrededores de la bahía.

Con el comercio desarrollado entre la ciudad, la metrópolis y el resto del continente, se ve la necesidad de construir muelles. Esta zona que conocimos como “Plan de la Marina” era una franja que bordeaba toda la orilla de la bahía con partes cenagosas y se mantiene así hasta el siglo XVIII por la ausencia de urbanización.

Solo en el centro se encontraba un muelle, llamado Muelle Real. Muy cercano a este muelle se encontraba la Capitanía del Puerto por donde los españoles desembarcaron el cadáver del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, el 1ro de marzo de 1874.

A lo largo del tiempo fue desarrollándose todo el litoral de la bahía y se construyeron otros como el Muelle del Ferrocarril y el Muelle de Cabotaje, que llevaría luego el nombre de Muelle de Luz y es conocido actualmente como el Muelle de las Cucarachas.

Otros muelles que desempeñaron un importante papel en el desarrollo económico fueron el Muelle de Punta de Sal, utilizado en la exportación del cobre que era traído de las minas y el Muelle del Ferrocarril, construido al final de la calle de Providencia, hoy los Maceos, utilizado para la exportación de miel. Este último no existe ya que en la República el terreno se le ganó al mar construyéndose un malecón donde se ubicaron entre otras obras la Terminal 620 (tanques de abastecimiento de los barcos).

Esto iba aparejado a la construcción de almacenes y edificios como la Aduana o la Capitanía. Con la intervención norteamericana estas construcciones fueron modernizándose, adquiriendo la bahía, su puerto y su litoral a lo largo del siglo XX, una importancia vital para el desarrollo económico de la provincia.

Es por eso que como parte de los proyectos por el aniversario 500 de la fundación de la otrora villa de Santiago de Cuba, la Oficina del Conservador de la Ciudad en conjunto con otras entidades y las máximas autoridades en la provincia santiaguera, trabajan no solo por rehabilitar el paseo marítimo de la ciudad, sino además para recuperar la memoria histórica de este sitio tan importante.

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