La trova: ese sonido que seduce y reclama a sus hijos


Dúo Melodías Cubanas. Foto J. Loo Vázquez.
Dúo Melodías Cubanas. Foto J. Loo Vázquez.

Santiago de Cuba es una tierra dilecta de la creación. En ella el arte parece convivir con las personas, como dulce espíritus protectores de los hijos amados, que reciben sus regalos como dotes de personas con futuros promisorios y admirados.

La música, de todas las manifestaciones del arte, tiene especial predilección en Santiago de Cuba y sus pobladores. Algunas llaman este terruño como la “capital de la música cubana”, y razones no faltan para ello: aquí nació la trova, el son y el bolero; nombres como Sindo Garay, Compay Segundo, Miguel Matamoros y Pepe Sánchez, tiene esta antigua villa colonial como provincia natal; además está la casa de la Trova, un verdadero templo de ese género a nivel mundial.

Los continuadores de ese rico legado patrimonial sonoro, en especial de la trova, se confiesan seducidos por el género.

Por esa razón, en los Estudios Siboney, en Santiago de Cuba, pertenecientes a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), se encuentra en producción lo que promete ser uno de los discos más importantes de la música tradicional cubana en 2016.

Georgina Riveaux y Candelaria Suárez, integrantes del dúo Melodías Cubanas –uno de los conjuntos habituales de la Casa de la Trova–, decidieron versionar temas antológicos de los géneros acunados en la ciudad y para ello cuentan con una singular carta de triunfo: el ganador del Grammy, Eliades Ocho, junto al Cuarteto Patria.

“Este es un proyecto muy especial porque una ya no tiene 15 años”, asegura emocionada y muy humilde Georgina Riveaux, y agrega que “a pesar de tanta experiencia acumulada que tenemos es muy motivador que venga un ícono de la música tradicional cubana, como lo es Eliades Ochoa, y nos diga que desea trabajar con nosotras en un disco, eso es grande… Nosotras estábamos soñando, para qué te voy a engañar, y todavía me parece mentira que acabamos de grabar las voces…”

¿Cómo fue llegaron a la decisión de grabar juntos?

Georgina Riveaux (GR): Eliades es una persona muy sencilla. Él habitualmente va a la Casa de la Trova y se sienta en una esquina, como hacía antes de ser reconocido en Cuba y fuera del país, y frecuentemente nos decía “sigan así”, a modo de consejo. Él nos decía que un día trabajaría con nosotros pero la verdad es que yo no me lo creía.

La última vez que vino a la Casa de la Trova, él daba vueltas por donde quiera mientras que nosotros cantábamos, y le decíamos: “oye este Eliades, escucha este número”, hasta que nos dijo que quería hablar con nosotras.

Candelaria Suárez (CS): Él me dijo en una de esas vueltas que estaba dando que le hiciera la segunda voz en un número, en Mujer Perjura, al terminar nos llevó al rinconcito del bar de la Casa de la Trova y nos dijo: “Denlo por hecho que en diciembre vengo”. Eso fue a finales de octubre.

GR: le decía a Candelaria “vamos a ver si es verdad”, porque realmente me parecía mentira que Eliades deseara grabar con nosotras. Llegó diciembre y yo estaba como si nada. Hasta que recibimos la llamada de Juana de los Cuetos, fundadora de los Estudios Siboney y Jefa de Grabación, donde nos informó que debía tener un repertorio de 20 temas más o menos para seleccionar con Eliades cuáles se incluirían en el disco.

Dicen que Eliades Ochoa es un hombre muy detallista y exigente, ¿cómo consideran ustedes que ha sido el trabajo en conjunto con él y el Cuarteto Patria?

CS: Realmente ha sido un honor trabajar con el acompañamiento de Eliades Ochoa y el Cuarteto Patria, aunque tiene algunos números interpretados por él mismo. También ha sido muy fácil y muy fluido el trabajo. Conoce gran parte de los temas de la música tradicional santiaguera, además por teléfono, antes de comenzar a grabar, ya estábamos discutiendo qué temas se incluirían y cuáles no.

El dúo Melodías Cubanas sobresale de la rica sonoridad que existe en Santiago por el rescate de las raíces más genuinas de nuestro patrimonio.

GR: Rescatamos temas un tanto olvidados por los trovadores en la actualidad. Esa fue una sugerencia del Historiador de La Habana, Eusebio Leal, cuando hace algunos años nos escuchó en una actividad y al finalizar nos dijo: “ustedes no pueden dejar de tocar El Huracán y la Palma de Sindo Garay, ¿no lo tienen montado?”. Con pena le dijimos que no. “ustedes no puden dejar de tener ese tema en su repertorio”. Él nos dijo así y en cuanto pudimos lo montamos.

CS: Gina del Valle en una ocasión vino a Santiago de Cuba y nos ofreció un disco con su repertorio para que lo usáramos. Ella ya se había retirado y estaba muy enferma. Gran parte de los temas eran composiciones ya olvidadas. Entre ellas estaba Recuérdame, Graciela, Café Vista Alegre, entre otros. Nosotras así lo hicimos y fue tremendo éxito. En la actualidad, junto al guitarrista acompañante Hermes Martínez, continuamos esa línea de rescatar las composiciones emblemáticas de la historia de la música tradicional santiaguera y cubana.

¿Qué es la trova para el dúo Melodías Cubanas?

GR: Para mí, en estos años que ya le he dedicado, más de 23 junto a Candelaria Suárez en Melodías Cubanas, es lo más grande de mi vida. He aprendido mucho en este viaje de dos décadas, sobre todo esas antiguas composiciones que eran verdaderas poseías musicalizadas. Admiro, sobre todo, aquellos grandes artistas del pasado, que con guitarra en mano, eran capaces de crear esos versos tan preciosos. Por eso te digo que para mí la trova es lo más grande, y quizás es una frase muy usada, pero yo realmente me siento muy orgullosa de ser trovadora.

La trova viene de la calle, los estudios son importantes, pero la esencia del género y sus cultivadores proviene de la calle, y me refiero a las vivencias, las experiencias, las personas, la sociedad… la trova nace de la vida porque se escribe sin pensarlo.

CS: La trova es, para mí, también lo más grande. Yo, primero en el Coro Orfeón, y luego igual que Georgina, vengo del Coro Madrigalista, conjuntos artísticos que nos enseñó cómo hacer las voces. Allí interpretábamos algunos de los números más importantes y tradicionales de la música tradicional santiaguera y cubana, Mariposita de Primavera y Juramento, por ejemplo, y esas letras se me metían en el cuerpo, porque las disfrutaba de una manera que no puedo expresarte con palaras, como solo se disfruta el arte genuino y sincero.

Yo disfrutaba interpretarlas en los coros, pero sentía que me faltaba algo. Yo, en cuanto las escuchaba, me nacía hacer la voz segunda, y eso es de la trova. Me emocionaba mucho escuchar a Hilda Santana cuando venía a los Festivales de Trova en Santiago de Cuba, y me dije: “soy del coro, pero tengo que cantar trova”.

Soy trovadora las 24 horas del día, no conozco otra manera de serlo. Voy por la calle y estoy pensando en la música, en las composiciones, los arreglos, las interpretaciones…

Texto y foto: J. Loo Vázquez

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