Estudios Siboney: la corona del patrimonio sonoro santiaguero


Los estudios Siboney centro de la actividad discográfica de la música cubana. Santiago de Cuba es, para muchos, la Capital del Caribe; para otros, la Capital de la Historia; y casi de manera unánime, la Capital de la Música Cubana. Aquí nacieron numerosos géneros, como la trova y el bolero, mientras que otros ritmos se enriquecieron en esta tierra, que parece ser preferida y bendecida por Euterpe.

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La trova: ese sonido que seduce y reclama a sus hijos

Los Estudios de Grabaciones Siboney, pertenecientes a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) y con sede en la ciudad de Santiago de Cuba, son sin dudas, la coronación a la larga tradición musical del territorio, cuna de grandes estrellas de la altura de Celeste Mendoza, Olga Guillot, Miguel Matamoros, Sindo Garay, Ñico Saquito, La Lupe, Eliades Ochoa, Compay Segundo, Pepe Sánchez, y un interminable etcétera.

Surgieron el 5 de julio de 1980, como propuesta de Juan Almeida Bosque, que se interesó en que la zona oriental de Cuba tuviera una institución de ese tipo.

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Su creación obedeció a varias razones, entre ellas la dificultad de algunos artistas de trasladarse hasta La Habana, donde estaban los famosos estudios Areito, de San Miguel entre Campanario y Lealtad. También, su fundación, justipreció la rica sonoridad del oriente de Cuba, en especial de la ciudad de Santiago de Cuba, una urbe musical por excelencia.

Realmente fue lastimoso que antes del surgimiento de los Estudios de Grabaciones Siboney se perdieran en el pesado manto del olvido las voces de grandes pilares de la cultura cubana, al no poder inmortalizar sus improntas en las cintas y placas de acetato. De ahí que su aparición, fue bien recibida con brazos abiertos por los músicos de esta parte de la isla.

Y se hizo el sonido…

Últimas grabaciones del legendario dúo Los Compadres se conservan en los Estudios Siboney.
Últimas grabaciones del legendario dúo Los Compadres se conservan en los Estudios Siboney.

En la historia de 35 años de los Estudios de Grabaciones Siboney, apareció el primer disco, de pequeño formato, de 45 revoluciones por minuto, el que solo tenía dos temas: por un lado A Santiago, y por el otro La Lupe, ambas de la autoría de Juan Almeida.

La primera placa que salió a la luz de los Estudios Siboney tenía el sonido de Juan Almeida, quien además de su reconocida trayectoria política y militar en el país, también era un hombre de gran sensibilidad artística, que derivó en composiciones emblemáticas de la música cubana, y que sentía gran preocupación por la preservación del rico patrimonio sonoro oriental.

En ese disco, que llevó el título de Por primera vez e inició la rica historia discográfica de la institución, ambos temas estuvieron interpretados por la Orquesta de Música Moderna, bajo la dirección de Osmundo Calzado, quien fue el primer director musical que tuvo los Estudios de Grabaciones Siboney.

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En el archivo de los Estudios Siboney se conserva una parte importante del patrimonio sonoro de Cuba.

Si el inicio de la historia de este lugar puede considerarse de “lujo”, las placas que le sucedieron mantuvieron muy en alto el listón. Aquí se grabó por primera vez ese emblemático tema de la trova cubana que es el Chan Chan, con Eliades Ochoa y su autor Francisco Repilado “Compay Segundo”, también en su archivo se conservan algunos temas que hiciera Faustino Oramas “El Guayabero”, además de la última grabación del legendario Dúo Los Compadres antes de su separación, que lleva por título Los Compay en Siboney; y está el último fonograma de Ñico Saquito, realizado tres meses antes de fallecer, y que lleva por nombre Al bate con Ñico Saquito.

De esta última placa en reiteradas ocasiones Eliades Ochoa –sin dudas uno de los trovadores cubanos de mayor éxito actualmente–, ha confesado que le dio la oportunidad de entrar al Buena Vista Social Club. Él fue uno de los trovadores invitados que compartió el fonograma con Ñico Saquito, e impresionó con su interpretación de la guitarra.

El archivo sonoro de los Estudios Siboney es más que música tradicional pues están presentes verdaderas joyas de los géneros bailables.

La institución, a partir de la década del 80 del pasado siglo, se convirtió en el cuartel general de la Orquesta Original de Manzanillo y de Adalberto Álvarez, el Caballero del Son, y su Son 14.

Además, en sus instalaciones, grabaron grandes boleristas como Lino Borges, Fernando Álvarez, Roberto Sánchez, Gina León, además del cantante lírico Hugo Marcos, y otras muchas más estrellas consagradas de Cuba.

Una mención aparte merece el maestro Enrique Bonne –que aún no le ha sido otorgado el Premio Nacional de Música aunque resulte imposible de creer para muchos–, quien tiene en los Estudios Siboney una buena parte de su obra como compositor.

Este hombre de gran sensibilidad y modestia, creador del género Pilón –muy popular en el país décadas atrás–, es considerado el compositor en activo más longevo de Santiago de Cuba, y uno de los más importantes del país.

Algunas figuras, como Miguel Matamoros o Sindo Garay,  que no tuvieron la suerte de inmortalizar sus voces en esta institución pues vivieron años antes de su creación, sí legaron sus obras a partir de las sonoridades de otros artistas que plasmaron esas composiciones en cintas y discos de acetato.

Si hablamos de cantidad de discos, quizás la época de esplendor de los Estudios Siboney estuvo en los años 80 y 90 del pasado siglo, cuando incluso orquestas de La Habana preferían grabar en Santiago de Cuba.

Además, esas placas no se “añejaban” en el territorio, sino que desde esta ciudad del oriente, se ideó las tiendas EGREM, o tiendas discotecas, para comercializar los productos sonoros elaborados en la empresa, y en especial, los estudios santiagueros. La iniciativa se extendió por el resto del oriente, parte central de la isla y llegó también al occidente del país, pero era dirigida desde la urbe Capital del Caribe.

El año 2000 fue especial para los Estudios Siboney pues a partir de esa fecha sumaron varias instituciones de la ciudad santiaguera.

Se fundó la agencia Son de Cuba, que tiene en su catálogo ocho agrupaciones del territorio (Septeto Santiaguero, el Septeto Turquino, Ecos del Tivolí, los Guanches, Morena Son, el Septeto Los Jubilados, Septeto La Trova y Son de Buena Fe), también se creó la casa de la Música, que en la actualidad cambiará su sede, y sumó la legendaria Casa de la Trova, sitio cuna de ese género, y que forma parte del circuito de instituciones de la EGREM.

También, desde la época posterior al año 2000, la EGREM en Santiago de Cuba sumó el Patio de los Dos Abuelos, en la populosa Plaza de Marte, y la Claqueta Bar, a solo metros del parque Céspedes, considerado el corazón de la ciudad y principal espacio público.

Más reciente en el tiempo, el 19 de diciembre de 2015, se agregó el Ranchón del Músico, que se localiza en el Parque de los Sueños –uno de los proyectos por el medio milenio de Santiago de Cuba–, y que fue bautizado como el rinconcito de Eliades, pues este afamado músico cubano, santiaguero de nacimiento, cada vez que visite su provincia natal actuará allí y ofrecerá sus descargas.

Dentro de los proyectos futuros está el Piano-bar, muy cerca del llamado malecón santiaguero y final del Corredor Patrimonial Enramadas, del cual ya funciona su patio con diversas ofertas.

Logros en 36 años de historia musical

 

Entre los logros de la institución, en más de tres décadas y media, resaltan sus nominaciones al premio más importante de la industria discográfica nacional, el Cubadisco, y también al Grammy Latino, y los triunfos en ambos casos.

En el caso de la fiesta de la discografía latina, resaltan Eliades Ochoa y el Septeto Santiaguero, quien resultó ganador en la edición más reciente del Grammy Latino, con No quiero llanto. Tributo a los Compadres, grabada casi en su totalidad en los Estudios Siboney. Ese mismo fonograma está nominado al Grammy Anglosajón

Por su parte Eliades Ochoa, en 2012, también mereció ese mérito con el disco Un Bolero para ti, grabado en su totalidad en la institución, con el talentoso Máximo Espinoza. Este binomio repitió en El Eliades que soy, que también se grabó en esta institución, en una colaboración de los Estudios Siboney con Bis Music. Esa placa, también fue nominada al Grammy Latino.

Los Estudios Siboney son un fiel reflejo de la tradición musical de Santiago de Cuba y una reverencia a la impronta y legado de esta tierra, que por muchos años, se ha personalizado en ilustres hijos e hijas, con un talento arrollador por el mundo.

Aunque en la actualidad quizás el reto está en encontrar una fórmula ganadora, que combine la intención de legar para la posteridad una valiosa obra de arte, pero que también sea más comercial, pues esta empresa, como otras tantas en Cuba, aboga hoy por la sostenibilidad.

Parte de ese empeño está en que sus estudios están abiertos a artistas cubanos y extranjeros acudan a él a realizar sus grabaciones. Esa misma idea se extiende a otras empresas disqueras nacionales y foráneas.

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