(en fotos) Malecón santiaguero, tierra virgen de historias personales


malecon de santiago de cuba

No es el más grande de Cuba, tampoco el que más historias personales alberga, pero lo cierto es que el malecón de la ciudad de Santiago, con sus escasos metros (unos 450), pocos meses de creado y una infinidad de anécdotas por regalar, es ya una excelente opción para quien quiere pasar una tarde diferente, (re)descubriendo la bahía de la urbe y su entorno.

Sus anchos muros sirven de terreno para casi cualquier locura juvenil, la quietud de una rada que casi parece inalterable y es acariciada por la brisa, el toque distintivo del ir y venir de buques mercantiles, y su descarga, además de un hermoso escenario al frente, verde y casi virgen, parecen ser hermosos ingredientes para una tarde en familia o para enamorar.

Se extraña, quizás, esa vieja fama del santiaguero de ser el más limpio, un sentimiento romántico por tener embellecido y libre de suciedad el lugar, y que, no obstante, no empaña lo que puede ser un lindo paseo, pero que necesita ser atajado a tiempo.

Ubicado en la antigua Alameda de Michaelsen, es este uno de los regalos que más se agradece por el medio milenio de Santiago de Cuba.

Parece que atrás, casi como una línea imaginaria, queda aquella vieja afirmación que dice que el santiaguero vive de espaldas a su bahía, para dar paso a una reconciliación de la ciudad con su rada, un abrazo para ser fotografiado y disfrutado.

 

La Bahía Santiaguera: más de 500 años de historia


bahia_santiago de cuba_foto antigua

“Contra las montañas la bahía parece una bandeja de plata con mil pequeños puntos que se mueven en ella por la reverberación del sol. El cuadrilátero del parque es un inmenso charco de luz, con algunas manchas oscuras, apacibles, debajo de los árboles que apenas se mecen.”
Joel James

Escrito por Lic. Eduardo Mariño del Pino

Tomado de aquí

Muchos de los santiagueros hemos crecido escuchando que la bahía de Santiago de Cuba fue descubierta por Cristóbal Colón. Lo cierto es que según consta en su Diario de Navegación, llega a la bahía el 1ro de mayo de 1494 en su segundo viaje, cuando exploraba la costa sur de la Isla de Cuba, donde permanece 3 días para dirigirse hacia Jamaica en busca del codiciado oro.

En él describe la exuberante flora y fauna que rodeaba la virgen bahía. Los estudios arqueológicos han demostrado que mucho antes de que Colon la “descubriese”, ya existían asentamientos aborígenes que datan de miles de años. Los españoles, como excelentes navegantes que eran, se establecieron en los alrededores de la bahía.

Con el comercio desarrollado entre la ciudad, la metrópolis y el resto del continente, se ve la necesidad de construir muelles. Esta zona que conocimos como “Plan de la Marina” era una franja que bordeaba toda la orilla de la bahía con partes cenagosas y se mantiene así hasta el siglo XVIII por la ausencia de urbanización.

Solo en el centro se encontraba un muelle, llamado Muelle Real. Muy cercano a este muelle se encontraba la Capitanía del Puerto por donde los españoles desembarcaron el cadáver del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, el 1ro de marzo de 1874.

A lo largo del tiempo fue desarrollándose todo el litoral de la bahía y se construyeron otros como el Muelle del Ferrocarril y el Muelle de Cabotaje, que llevaría luego el nombre de Muelle de Luz y es conocido actualmente como el Muelle de las Cucarachas.

Otros muelles que desempeñaron un importante papel en el desarrollo económico fueron el Muelle de Punta de Sal, utilizado en la exportación del cobre que era traído de las minas y el Muelle del Ferrocarril, construido al final de la calle de Providencia, hoy los Maceos, utilizado para la exportación de miel. Este último no existe ya que en la República el terreno se le ganó al mar construyéndose un malecón donde se ubicaron entre otras obras la Terminal 620 (tanques de abastecimiento de los barcos).

Esto iba aparejado a la construcción de almacenes y edificios como la Aduana o la Capitanía. Con la intervención norteamericana estas construcciones fueron modernizándose, adquiriendo la bahía, su puerto y su litoral a lo largo del siglo XX, una importancia vital para el desarrollo económico de la provincia.

Es por eso que como parte de los proyectos por el aniversario 500 de la fundación de la otrora villa de Santiago de Cuba, la Oficina del Conservador de la Ciudad en conjunto con otras entidades y las máximas autoridades en la provincia santiaguera, trabajan no solo por rehabilitar el paseo marítimo de la ciudad, sino además para recuperar la memoria histórica de este sitio tan importante.

Santiago de Cuba por una bahía más reanimada


parque historico cultural el morro

Santiago de Cuba, 25 mar.- La recuperación integral de la bahía, el paseo marítimo, la carretera turística y el sitio Castillo del Morro, resalta como uno de los proyectos más interesantes que ejecuta hoy la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), con motivo de la celebración del medio milenio de fundada esta villa por los españoles.

El mismo incluye la reanimación de tres tramos importantes: desde la estación ferroviaria Senén Casas Regueiro hasta la comunidad Los Cangrejitos, desde este sitio hasta el Parque Frank País, y por último la Fortaleza San Pedro de la Roca, declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1997.

Según Omar López, director de la OCC, Santiago de Cuba tiene la gran deuda de regresar su mirada al mar, disfrutar los atractivos de la zona costera, y para ello el primer paso es despejar el área, eliminar algunos edificios y obstáculos que entorpecen la s visuales de gran parte de la rada.

Recalcó el Premio Nacional de Arquitectura (2001) que pretenden devolverle la belleza al Club Naútico, con la sustitución de su cubierta por otra más vistosa, y también se repararán las luminarias,los bancos y las dos fuentes del Paseo La Alameda.

López también acotó que donde estuvo la edificación de las tropas guardas fronteras se creará un espacio destinado al esparcimiento sano acompañada de un paisaje marino, con la colocación de una embarcación convertida en centro nocturno.

Igualmente señaló que en un área de unos 50 metros de ancho por un kilómetro de largo se construirá un gran parque, para que los santiagueros puedan disfrutar de su bahía, la entrada, descargue y salida de los buques, entre otras escenas de la vida cotidiana.

La recuperación de tres lanchas oxigenará el sistema de traslado de pasajeros entre las localidades costeras de La Socapa, Cayo Granma, Caracoles, Punta Gorda y Ciudamar, a la vez que facilitarán la cotidianidad de una zona en la que se prevén rescatar, para la familia, actividades lúdicas como los recorridos por la bahía.

La zona de la rada de Santiago de Cuba tiene como algunos de sus principales atractivos la Catedral del Ron, la estación ferroviaria Senén Casas Regueiro, excelente ejemplo de arquitectura moderna, el Paseo La Alameda, la Fortaleza San Pedro de la Roca y el parque arqueológico de La Socapa, además de centros gastronómicos y nocturnos, que convierten el lugar en un importante paraje para amantes de la recreación, el mar, la fotografía, la naturaleza y la historia.

(en fotos) Valores paisajísticos de la bahía de Santiago de Cuba


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(en fotos) Bahía de Santiago de Cuba


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