El balcón de Fidel (+fotos)


Desde aquí se han escrito páginas gloriosas de la ciudad de Santiago de Cuba, de esas que se guardan en la memoria, en los periódicos, pero más importante aún, en el corazón del pueblo. Ese lugar, el pecho de la gente, es el más difícil de alcanzar. Continue reading “El balcón de Fidel (+fotos)”

Santiago de Cuba, en la mirada de Omar López


La provincia de Santiago de Cuba está conformada por nueve municipios, tiene como capital la ciudad homónima. Fundada en 1515 por Diego Velázquez, es la sexta villa y segunda capital de la Isla, obtuvo el título de ciudad en 1522. Cuna de próceres y escenario de numerosas victorias, es conocida como la Ciudad Héroe de Cuba. Continue reading “Santiago de Cuba, en la mirada de Omar López”

Compañía de variedades infantiles más antigua de Santiago de Cuba prepara nuevo espectáculo (+fotos)


Considerada la más antigua de su tipo en Santiago de Cuba –y también entre las de más años en el país–, la Compañía de Variedades Infantiles “Arcoíris” ensaya lo que será su nuevo espectáculo, por el aniversario 28 de fundado el grupo y también un homenaje especial a la recientemente fallecida maestra Xiomara Sánchez Wood. Continue reading “Compañía de variedades infantiles más antigua de Santiago de Cuba prepara nuevo espectáculo (+fotos)”

El Floridita, 200 años de Santiago hasta La Habana y el mundo


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Una crónica del periodista norteamericano Jack Cuddy, publicada en 1937, relata que en busca del mejor cantinero de La Habana fue que llegó a los predios del Floridita.

Habiendo realizado antes un sondeo entre sus amistades y en el Sloppy Joe´s Bar -el que mayores ventas mantuvo hasta los años 50 del siglo pasado-, fue a conocer personalmente al barman recomendado por todos: el catalán Constantino Ribalaigua.

Luego de verlo en acción y probar varias de sus creaciones, como él mismo las llamó, no pudo más que escribir: “Tuve que admitir para mí mismo su innegable superioridad. No sé cuánto cobra. Pero creo que tiene derecho a pedir aumento de sueldo antes de firmar el contrato para la próxima temporada”.

Lo que nunca llegó a saber Cuddy fue que apenas unos años después de su visita ese sitio sería reconocido por la revista Esquire, en 1953, como uno de los siete bares más famosos del mundo, o que se consolidaría hasta ser hoy el local gastronómico más antiguo de Cuba y uno de los más añejos de América Latina; eso sin contar que de los tragos que degustó, el Daiquirí figura entre los diez grandes cocteles a nivel internacional junto al Manhattan, el Old Fashioned y el Wiski Sur.

Casi 200 años después de su apertura, el bar-restaurante Floridita no solo conserva la barra original en la han bebido personalidades como Gary Cooper, Tennessee Williams, Jean-Paul Sartre, Giorgio Armani o el inolvidable Ernest Hemingway, sino también la misma calidad y amabilidad en el trato que le han valido el éxito.

El “secreto”, nos dijo su gerente Ariel Blanco, es “seguir la tradición, mantener la esencia de la coctelería cubana a la par de sus cambios, además del sentido de pertenencia que nuestros trabajadores transmiten de una generación a otra”.

LA CUNA DEL DAIQUIRÍ

“…La bebida no podía ser mejor, ni siquiera parecida, en ninguna otra parte del mundo… Hudson estaba bebiendo otro daiquirí helado y al levantarlo, pesado y con la copa bordeada de escarcha, miró la parte clara debajo de la cima frappe y le recordó el mar”.

Así escribió Hemingway en su novela Islas en el golfo una clara alusión a la bebida que tantas veces le sirvió de inspiración, divertimento y, si se quiere, hasta de consuelo. Pero si bien es cierto que se asocia al novelista con el boom definitivo del daiquirí, no menos importancia debe concedérsele a la innovación de “Constante” Ribalaigua, el creador de su variante clásica con la adición del marrasquino y el hielo frappeado.

El camino del daiquirí, sin embargo, fue más extenso. Su nombre proviene de las antiguas minas de hierro en Santiago de Cuba donde, una calurosa noche, el ingeniero norteamericano Jennings Cox se quedó sin ginebra para agasajar a sus invitados. Temeroso de que no les gustara el ron a secas, le adicionó azúcar, hielo y zumo de limón, creando el coctel que sería reconocido más tarde en el Bar Americano del Hotel Venus, en Santiago.

La popularidad de esta bebida fue mayor con su llegada a La Habana y en las manos de Emilio González, famoso cantinero del hotel Plaza. Fue este mismo personaje quien enseñó la receta a Constantino Ribalaigua, quien mejoró el coctel y lo introdujo en el Floridita, donde trabajó desde 1914, y lo compró cuatro años después.

La Florida, como reza su nombre original, fue antes La Piña de Plata, una taberna fundada en 1819 cerca de la muralla de San Cristóbal de La Habana. Al instaurarse la República recibió el nombre de La Florida, pero por encontrarse a unos metros el hotel Florida los clientes comenzaron a distinguirle como “El Floridita”.

Actualmente, ese bar-restaurante permanece ubicado en Obispo y Monserrate, y aledaño a él se sitúa La Piña de Plata.

DOS SIGLOS, Y COMO NUEVO

Que hace menos de un mes se eligiera un nuevo rey del daiquirí podría parecer irracional si se considera que la corona pertenece, desde inicios del siglo XX, al maestro Ribalaigua. Pero si se estima, en cambio, que el mantenimiento de la tradición no excluye las innovaciones, entonces resultará lógico que a más de 60 años de su muerte las nuevas generaciones de cantineros pujen por mostrar su progreso.

La novedad, sin embargo, no fue la realización del séptimo certamen El Rey del Daiquirí, sino que por primera vez se celebró con carácter internacional justamente en la barra del Floridita, con la participación de cantineros de los Estados Unidos, Puerto Rico, Canadá, Francia y Argentina.

Esta actividad formó parte de la campaña por el aniversario 200 del bar, la cual se lanzará de manera oficial en la próxima Feria Internacional de Turismo. Según explicó Blanco, uno de los motivos  a los que se dedicará ese evento será, precisamente, el bicentenario del Floridita, en 2017.

El sentido de la campaña, comentó, es “llegar al mundo como la marca que somos, potencializar la historia, la calidad y el prestigio de los cantineros del bar, reconocidos a nivel nacional e internacional.

“También está dirigida al segmento de mercado estadounidense, pues este es el lugar insignia de cara al turismo norteamericano. Normalmente las personas asocian a Hemingway con los norteamericanos pero olvidan que el creador del daiquirí, Jennings Cox, también lo era. Es increíble cómo la historia siempre ha ligado el bar a las dos geografías”, añadió.

De acuerdo con el gerente, más de 300 personas desfilan cada día por las mesas del Floridita en busca de la historia y del mejor daiquirí del mundo, como refieren los propios clientes. Y es que en ese sitio el tiempo parece detenerse solo para degustar un coctel junto al Hemingway de Villa Soberón que desde la esquina de la barra parece invitar a una nueva ronda.

Junto a la Bodeguita del Medio y el cabaret Tropicana, este bar figura entre los locales gastronómicos que lideran la “imagen Cuba”, y no podría ser de otra forma cuando entre Habanos y el más legítimo son de la Isla se disfruta la receta frappeada de “Constante”.

“MANOLITO”, EL DEL FLORIDITA

Uno de las variantes más solicitadas actualmente -además del daiquirí clásico- es el daiquirí de mango, coctel que sugiere el barman Manuel Carbajo Aguiar mientras sonríe y continúa atendiendo a otros clientes.

Para este profesor adjunto de la Escuela de Altos Estudios de Hotelería y Turismo del Hotel Sevilla, uno de los cantineros más jóvenes del Floridita, la tradición aprendida de las generaciones que han servido en el bar es la clave de su éxito.

“El daiquirí no es inventarlo, sino adaptarnos a él. Es un legado que pasa de generación en generación: sobre lo licuado pero compacto, sin temas de decoración, con las medidas exactas y buscando el equilibrio entre azúcar, limón, marrasquino y ron.

“Entrar al Floridita es una escuela, como tu primer día de clases. ¡Trabajar en una barra tan significativa como esa!… No importa la experiencia que tengas o dónde hayas estado, te deja totalmente desnudo.

“En mi primer día trabajé 16 horas y no me atreví a hacer un daiquirí. Solo tomaba las batidoras que estaban girando y lo servía, pero la mezcla no, tenía miedo a hacerla mal a pesar de tener años de experiencia”.

Carbajo Aguiar también se refirió al regocijo de todos los trabajadores cuando el bar se convierte en una suerte de escuela para que los más jóvenes reciban conferencias y realicen prácticas, antes de que abra sus puertas.

“Hoy nos corresponde continuar el legado de los grandes maestros y expandir el gusto por el daiquirí. Muchos clientes nos piden nuevas variantes. Tenemos daiquirís de hierba buena, de vegetales… y parecerá una locura para aquel que se quiera detener en el tiempo, pero hay que buscar la forma de que la mezcla se siga expandiendo por el mundo y sigan probándola. De hecho, nos sorprenden, porque pasa el tiempo y llega un cliente que te pide un daiquirí que crearon contigo hace años… y hay que correr a hacerlo.

“Desde que entré he estado siempre muy motivado, sabía que era el lugar perfecto. Creo que el respeto que me he ganado, nacional e internacionalmente, un 50% se debe al lugar en el que trabajo, porque el Floridita tiene un título que llevamos en la espalda como una camiseta, es lo que nos marca. Ya nos conocen por otros nombres. En cualquier momento, cuando alguien me pregunte, le digo que soy “Manolito, el del Floridita”.

Tomado de Cuba Contemporánea

Diez razones por las cuales no deberías visitar Santiago de Cuba


1. Las calles de Santiago son demasiado coloridas para tu gusto. ¡Que se te van a saltar los ojos con semejante explosión visual!

calle santiago de cuba

2. ¡Y la calle está llena de gente! Demasiada para tu gusto. Además, es gente que sonríe todo el tiempo y eso te incomoda. También habla alto y, en ocasiones, ¡grita! Y hay actividad en la calle a toda hora. Demasiada acción para ti, mejor quedarte en casa a mirar tu programa de tv favorito.

santiago de cuba niños

3. Y te acabas de enterar de que el transporte básico de la ciudad es la motocicleta, producto del extinto campo socialista que existió en Santiago. Demasiado sencillito para ti, que prefieres la comodidad de un carro. Y con aire acondicionado, mejor.

Cuba's street

4. ¿Y pasear por esas callecitas sinuosas, elevadas, llenas de peldaños y atiborradas de color? ¡A quién se le ocurre semejante despropósito! Mejor tomas una clase de step en el gimnasio de tu barrio.

escalinata padre pico

5. La música en vivo no te dejará dormir. Y eso no se vale. Además, nobleza obliga, tendrás que dejarles propina a todos esos músicos. No no, mejor vete a escuchar esos enlatados de “música cubana” que tienes en tu MP3 y ahorrarte tus centavos.

trovadores santiago de cuba

6. La gente se acerca demasiado…Tanto que creerás que no estas de vacaciones en una ciudad extraña sino en tu propia casa, rodeado de familia y amigos. Y tú no quieres eso ¡Si has pagado un dineral para disfrutar del placer de ser turista!

taxi_santiago de cuba

7. Hay tantos tipos de mangos, que tendrás problemas para decidir cuál escoger uno: bizcochuelo, manga blanca, de Toledo, de mamey… Entonces pasa del asunto, tú no tienes tiempo que perder. ¿Y todo para comer esa fruta que te resulta tan empalagosa? No gracias, si en tu país tienes todo tipo de frutas congeladas.

mangos santiago de cuba

8. ¿Arrollar con la conga? Eso no es para ti ¿¡Qué es eso de perder la compostura porque suenen unos tambores y una corneta china?!

conga santiago de cuba

9. ¿Y los pregones? Realmente no entiendes eso de que los vendedores vayan por la calle anunciando rítmicamente lo venden. ¿Que acaso no han escuchado hablar de la contaminación sonora? Mejor cómprate unos audífonos…

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10 ¿Y este paisaje? No, si a ti te conmueven otras cosas…

bahia de santiago de cuba

Tomado del blog Negra cubana tenía que ser