Enramadas: la sonrisa de los santiagueros (+fotos)


calle enramadas_santiago de cuba

En Santiago de Cuba compiten la historia, la cultura, el patrimonio…, cada uno de ellos parece querer enseñorearse en una urbe de ya cinco siglos de antigüedad, donde también sobresalen los personajes, la música y los cantos: esta es una tierra bendecida, entre el mar caribe y las montañas, en medio de un calor abrazador que parece nutrirlo todo.

Aquí las calles se discuten ser las más famosas de la ciudad: la escalinata de Padre Pico con su peculiar forma; Heredia y su animación cultural, Avenida de Los Libertadores y su custodia por emblemáticos inmuebles… pero, sin lugar a dudas, Enramadas sobresale por encima de todas.

Para los urbanistas es un importante catálogo de la arquitectura santiaguera en sus cinco siglos de historia, además de la columna vertebral del centro histórico y el corredor peatonal patrimonial más largo de Cuba.

En la nación, es reconocida por ser la más populosa y comercial de la urbe, además de musa inspiradora de poetas, acuarelistas, cantores, trovadores y soneros.

Pero, para el santiaguero, su calle Enramadas es la arteria de las tiendas, la vía más linda para atravesar el centro histórico, el sitio donde se encuentra, entre los cuentapropistas, aquel objeto o prenda de vestir que se busca afanosamente; también un sitio de (re)encuentro, un mirador de la ciudad, donde se siente el palpitar de la tierra caliente de Cuba: es el sitio donde la vida parece moverse a un ritmo diferente.

Propaganda política que "colgaba" en Enramadas
Propaganda política que “colgaba” en Enramadas

Enramadas, de coco y palmeras

En franco ejemplo de rebeldía del santiaguero por mantener aquellas tradiciones que adopta en lo más profundo de su seno, inmunes a disposiciones u ordenanzas oficiales, Enramadas tiene ese nombre desde el año 1740, cuando los vecinos de esa calle cubrían la famosa vía con hojas de palmeras y coco para mitigar los fuertes efectos del característico clima santiaguero, con el fin de poder desarrollar las procesiones religiosas del Corpus Cristi.

Esta calle, que aunque en la actualidad lleva el nombre de José Antonio Saco y muchos se resisten a llamarla así, logró consolidarse como arteria comercial por excelencia, y constituye hoy una de las vías de mayor importancia no solo del centro histórico, sino de la ciudad toda.

Historias fascinantes, unas cuantas de ellas enterradas en el olvido, las reconstrucciones y el asfalto, encierra cada segmento, recoveco y esquina que miran a Enramadas. Una de ellas, por ejemplo, tuvo la intersección con Carnicería como escenario. Allí estuvo una picota pública para castigar a los esclavos rebeldes durante el sistema colonial de la época.

Resulta interesante, además, que poco después de pasar la unión de Enramadas con la calle Reloj, existe una gran pendiente que era conocida como la Loma de la Pared debido a que las casas de la acera norte estaban a más de ocho metros sobre el nivel de la vía y formaban un gran paredón.

Es significativo, además, que la introducción del alumbrado eléctrico en 1906 fue lo que dio el toque de desarrollo a esta arteria, ya que a partir de entonces comenzó a transitar el tranvía (1908) hasta 1952 en que se eliminó.

La calle José Antonio Saco tuvo mucho que ver con el desarrollo cultural de la ciudad. En los teatros que habían, el Heredia y el de La Reina (hoy Oriente) se presentaron las mejores compañías de teatro y ópera de la época.

El tranvía dotó a Enramadas de cierto aire de modernidad
El tranvía dotó a Enramadas de cierto aire de modernidad

La calle ancha, vuelve a ancharse

Enramadas, antiguamente conocida como Calle Ancha, vuelve a ancharse en el medio milenio de Santiago de Cuba.

Se trata de la reanimación del Corredor Patrimonial Enramadas, que lidera el Plan Maestro (PM) y la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), se ejecuta desde el aniversario 490 de la urbe y una de sus acciones más recientes –que ha causado gran entusiasmo en la población– es el proyecto de mayor impacto urbano: el cambio de pavimento.

“La población ya puede ver este nuevo tratamiento en las dos primeras cuadras, desde la calle Plácido, en la misma Plaza de Marte, hasta San Agustín, segmento que forman parte del llamado tramo uno del proyecto, que se extiende desde Plácido hasta Corona”, asegura Ivette Borjas, especialista del Plan Maestro.

“Para la celebración del medio milenio de Santiago de Cuba iniciamos en estas dos primeras calles del tramo uno y sirvieron como una vitrina, para mostrar cómo sería el cambio de pavimentación de la calle Enramadas, desde la Plaza de Marte hasta la Alameda”, agregó Borjas y detalló también que el trabajo en estas dos vías sirvió para tomar experiencia y saber a qué se enfrentarían cuando prosiguiera el tratamiento de pavimentación.

“Desde el punto de vista de la percepción, este proyecto parece anchar la calle y se percibe una sensación de amplitud, pues se unifica el nivel de acera y franjas rodadas, y desde el punto de vista del diseño, trabajaron especialistas de la Empresa Ticons, de la Habana, y se trata de paños de pavimento impreso, coloreados, y paños de adocreto con un pavimento flexible, el cual en su centro lleva unas piezas de arte en bronce de Alberto Lescay”, acotó.

También atractivas por su colorido y composición resultan las creaciones de integrantes del Grupo Milart, quienes valiéndose de la técnica de trencadis, que utiliza fragmentos de piezas de cerámica.

“Enramadas se transforma en una galería a cielo abierto, donde el transeúnte puede observar las obras de arte en el pavimento”, sentenció Borjas.

Cambio de pavimentación de Enramadas
Cambio de pavimentación de Enramadas

Nueva pavimentación, el esfuerzo de muchos

La nueva imagen que hoy tiene Enramadas en sus dos primeras calles, a modo de galería, y que tanta aceptación ha encontrado en los habitantes de esta tierra caliente que es Santiago de Cuba, significó el esfuerzo de muchas personas y entidades.

Aquí se trabajó el tema de las redes de acueducto y drenaje pluvial “para que una vez se pusiera el nuevo pavimento, no se le crearan afectaciones a las viviendas e instituciones”, acota Ivette Borjas, especialista del PM de la OCC, y agrega que “también se pretensó el cableado eléctrico y telefónico, lo que posibilitó eliminar algunos postes que tenían una imagen desagradable”.

Ivette Borjas asegura que el proyecto continuará en otras etapas posteriores con la incorporación de otros elementos de mobiliario urbano, como son las papeleras “tan pedidas por la población pues ayudan a mantener la limpieza de la calle más importante de la ciudad, también se añadirán mapas guías, maceteros… pero serán detalles que pensaremos después qué le falta al proyecto y los mejores lugares para colocarse”,

En este proyecto de cambio de pavimentación, que forma parte de la reanimación del Corredor Patrimonial Peatonal Enramadas, laboraron fuerzas constructoras del MININT, además de especialistas de empresas como Aguas Santiago, la Empresa Eléctrica, ETECSA, Ticons, entre otras.

“Aproximadamente terminamos el cambio de pavimentación de estas dos primeras calles en 13 días aproximadamente, y hubiese sido imposible sin el apoyo de los vecinos y los dirigentes del Consejo Popular, cuya presidenta estuvo presente en el lugar todo el tiempo”, acotó Borjas.

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Enramdas, una reanimación que continúa

La reanimación de Enramadas, un proyecto de gran complejidad, es un regalo necesario y merecido pues pone en el lugar que merece a la arteria más importante de Santiago de Cuba, a la vez que se le dota de atractivos a esta singular arteria –que alguien describió en algún momento como “sonrisa de los santiagueros”–, para que pueda ser disfrutada en toda su plenitud.

La crisis económica por la que atravesó el país en la década de los 90 del pasado siglo dejó profundas y triste huellas en la imagen urbanística y en el funcionamiento de instalaciones comerciales, gastronómicas, culturales y de servicios emplazadas en todo el recorrido de esta populosa calle.

Por esa razón, cuando la urbe comenzaba a celebrar el aniversario 490, surgió la oportunidad de cumplir sueños y anhelos de los santiagueros de transformar ese desalentador panorama. Fue así que surgió “Enramadas Vive”, rectorado por la OCC, y que posibilitó recuperar edificaciones, espacios públicos y del sistema de mobiliario urbano, incluyó, además, cambios de uso de instalaciones administrativas para convertirlas en establecimientos de uso social, para incrementar las ofertas y animación de la calle. De esta etapa, resulta significativa la peatonalización de la calle con la máxima de dar prioridad al transeúnte.

Entre las huellas más recientes de la reanimación están el Jardín de Las Enramadas –bella heladería donde se defiende el concepto de la imbricación del arte, la gastronomía y las jardineras–, también el Proyecto Espiral del Fondo Cubano de Bienes Culturales, y el mercado El Avileño, el cual es muy atractivo por los jugos naturales que nunca faltan.

Tampoco se puede dejar de mencionar uno de las iniciativas que más acogida ha tenido entre los santiagueros, que es la reparación capital del Hotel Imperial, una joya de la arquitectura ecléctica cubana.

La educación ciudadana del santiaguero, en cuanto a las nuevas transformaciones de la ciudad y la actitud que cada uno debe seguir para conservar los nuevos atractivos espacios, es aún una tarea pendiente para el futuro.

Según Ivette Borjas, “Enramadas es netamente peatonal, se concibe como un paseo peatonal las 24 horas, o sea no van a circular los vehículos en ningún sentido, solo en los transversales (calles que cortan a Enramadas), y es importante aclararlo porque ya hemos sido testigos de la entrada de vehículos, motocicletas, camiones, bicicletas… que ponen en riesgo la vida de las personas, porque ya caminan sin mirar para atrás confiados en que es peatonal, y además pueden deteriorar el pavimento y las partirse las piezas de mármol que rodean obras de arte que están en el piso”.

decorado_calle enramadas

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(en fotos) Malecón santiaguero, tierra virgen de historias personales


malecon de santiago de cuba

No es el más grande de Cuba, tampoco el que más historias personales alberga, pero lo cierto es que el malecón de la ciudad de Santiago, con sus escasos metros (unos 450), pocos meses de creado y una infinidad de anécdotas por regalar, es ya una excelente opción para quien quiere pasar una tarde diferente, (re)descubriendo la bahía de la urbe y su entorno.

Sus anchos muros sirven de terreno para casi cualquier locura juvenil, la quietud de una rada que casi parece inalterable y es acariciada por la brisa, el toque distintivo del ir y venir de buques mercantiles, y su descarga, además de un hermoso escenario al frente, verde y casi virgen, parecen ser hermosos ingredientes para una tarde en familia o para enamorar.

Se extraña, quizás, esa vieja fama del santiaguero de ser el más limpio, un sentimiento romántico por tener embellecido y libre de suciedad el lugar, y que, no obstante, no empaña lo que puede ser un lindo paseo, pero que necesita ser atajado a tiempo.

Ubicado en la antigua Alameda de Michaelsen, es este uno de los regalos que más se agradece por el medio milenio de Santiago de Cuba.

Parece que atrás, casi como una línea imaginaria, queda aquella vieja afirmación que dice que el santiaguero vive de espaldas a su bahía, para dar paso a una reconciliación de la ciudad con su rada, un abrazo para ser fotografiado y disfrutado.

 

Nuevas sorpresas anuncia el Carnaval Santiaguero del medio milenio (+fotos)


Los tótem, ubicados en los espacios públicos más importantes de la ciudad, son un anticipo de formas y colores de lo que está por llegar. Foto Periódico Trabajadores
Los tótem, ubicados en los espacios públicos más importantes de la ciudad, son un anticipo de formas y colores de lo que está por llegar. Foto Periódico Trabajadores

Avanza el mes de julio y la ciudad parece moverse a un ritmo diferente: calles engalanadas, tótems y quioscos por doquier, a lo lejos el toque de tambores y el sonido gangoso de la corneta china, sin olvidar el aire aderezado con cerveza, pan con puerco y frituras de maíz, son las evidencias irrefutables de que Santiago de Cuba ya está en carnaval.

Mientras esto se siente en las calles, el comité organizador anuncia nuevas sorpresas que harán de este jolgorio una digna celebración por el medio milenio de fundada la antigua villa colonial.

El Carnaval Infantil, que comienza desde hoy y termina el día 19 de julio y por segunda ocasión consecutiva se separa del de adultos, contará con 23 agrupaciones además de los tradicionales Muñecones de Flora Vera, que recrean personajes de cuentos de la literatura para niños, aseguró a la prensa Marcos Antonio Campins Robaina, presidente del Comité Organizador.

Además, esta vez incluirá el recién abierto Parque de los Sueños como un área especial de disfrute de los pequeños, pues propone sumar a los atractivos del Zoológico y el Parque de Diversiones, diferentes manifestaciones artísticas como son la música y la danza, aseguró.

En el área del desfile, que regresa después de dos décadas a la Alameda, grandes y chicos podrán observar las evoluciones de los diferentes grupos portadores de tradiciones, que comenzarán cada día a las siete de la noche.

Por su parte, el Rumbón Mayor de Adultos (del 20 al 27 de julio), anuncia desde ya la presencia de representaciones de Guadalupe, Puerto Rico, República Dominicana y Francia, y de Estados Unidos Y Martinica vendrán académicos, todos ellos como parte de los beneficios de la recién instituida Red de Carnavales del Caribe, aseguró Campins.

También es noticia el récord de participación orquestas, unas noventa, incluyendo unos 20 piquetes soneros.

Es el Carnaval del medio milenio de Santiago de Cuba un retorno a las raíces de la que es considera la fiesta popular más importante del país, entre ellas el regreso a la Alameda, beneficiada con un remozamiento capital que dotó a la zona de un malecón, así como de varios parques y plazuelas.

Aun cuando este punto será el núcleo de las evoluciones, el pasacalle carnavalesco podrá ser apreciado en un largo recorrido por unas 20 cuadras, desde la Plaza de Marte, pasando por la Plaza Dolores y el parque Céspedes, hasta desembocar en La Alameda.

Además, el jolgorio tendrá motivaciones especiales: al aniversario 500 de fundada la antigua villa, el centenario del primer toque de corneta china y rendirá homenaje especial a las máscaras a pie.

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A todo lo largo de la calle Trocha, una de las más afamadas por la calidad de las ofertas de bebidas, comidas y música, alista kioscos y otros puntos de venta. Foto periódico Trabajadores
El 500 aniversario de la fundación de la otrora villa de Santiago de Cuba se torna motivación recurrente para engalanar los kioscos. Foto periódico Trabajadores
El 500 aniversario de la fundación de la otrora villa de Santiago de Cuba se torna motivación recurrente para engalanar los kioscos. Foto periódico Trabajadores
Empresas e instituciones santiagueras dan su aporte para ambientar los kioscos, Etecsa figura entre ellas. Foto periódico Trabajadores
Empresas e instituciones santiagueras dan su aporte para ambientar los kioscos, Etecsa figura entre ellas. Foto periódico Trabajadores

Santiago de Cuba, sus calles: La Alameda


Paseo la alameda_santiago de cuba_foto antigua

El Paseo de La Alameda o La Alameda de Michaelsen (hoy avenida Jesús Menéndez) es una de las arterias vehiculares más emblemáticas de toda la ciudad de Santiago de Cuba. Situada frente al puerto, se extiende desde la calle Calixto García hasta la de Aguilera, con una longitud aproximada de 400 metros. Tiene más de siglo y medio de existencia y desde su construcción ha sido un ícono de la capital oriental cubana.

El origen de esta Alameda, se remonta a 1833, cuando el brigadier Juan de Moya, gobernador de la provincia, ordenó disecar las zonas pantanosas de la orilla del puerto y surgió la calle María Cristina, nombre de quien era en esa época la Reina regente de España. Allí nació el barrio de la Marina. Por esos tiempos surgió la idea de construir un paseo en esa parte de la entrada marítima de la ciudad (muy importante entonces) que pronto contó con el apoyo de las autoridades coloniales españolas.

Sin embargo, no es hasta el año 1859, que el gobernador del Departamento Oriental, mariscal de campo, don Juan Téllez, puso todo su empeño para realizar el proyecto y se construyó la Alameda, que en su honor llevó como nombre Alameda Téllez. Esta obra favoreció a la importante área comercial que ya había surgido en el barrio de la Marina. Escribe un historiador: “con sus verjas, mobiliario diverso, calles y paseos, árboles, así como fuente central, hicieron de El Paseo de la Alameda un sitio de recreo y diversión de toda la sociedad santiaguera.”

El Paseo de la Alameda tuvo, a través de los años, varias remodelaciones. En 1893 se llevó a cabo la primera de ellas, impulsada por un alemán residente en Santiago de Cuba: Hermann Friedrich Wilhelm Michaelsen, a quien le llamaron benefactor de la ciudad. A este alemán, que todos terminaron por conocer como “Germán” Michaelsen, fue uno de los más sobresalientes exponentes de la cultura en la capital santiaguera durante varias décadas, desde fines del siglo XIX a inicios del XX.

Michaelsen fue fundador del Club Náutico y formó parte de la comisión encargada de dirigir la reconstrucción de La Alameda. Es en esa zona, gracias a sus gestiones, se estableció la Cocina Económica para facilitar la alimentación de personas con pocos recursos. A Michaelsen se le nombró Hijo Adoptivo de la Ciudad y tras su muerte, el 8 de diciembre de 1928, el paseo fue denominado Alameda Michaelsen. Hoy, todavía hay muchos santiagueros que la llaman así. “Los fines de semana, las más bellas señoritas y elegantes caballeros, iban de paseo por La Alameda, unos en coche, otros a pie, ellas luciendo sus lindos vestidos y ellos sus sombreros.” Sin embargo, el esplendor de la Alameda fue deteriorándose con el tiempo y en 1920, estaba en plena ruina. Fue el alcalde, doctor Desiderio Arnaz Alberni, quien emprendió la obra de reconstrucción con la ayuda del sector comercial y el pueblo. El 25 de julio de 1929 fue reinaugurado con un nuevo proyecto, el cual incluyó dos Arcos de Bienvenida y un mayor vínculo del espacio público con el mar.

El Reloj de la Alameda (donado por la Cámara de Comercio de la ciudad), llamado La Torre de Arnaz (en honor al Alcalde), fue instalado por la joyería El Brillante de Venero y Hermanos, de acuerdo al proyecto del arquitecto Antonio Bruna Danglad. Pero hoy la imagen de El Paseo de La Alameda, es la que se hizo entre 1949 y 1951 por el alcalde Luis Casero Guillén. Aunque se mantuvo la sobriedad y elegancia de siempre, fueron erigidos monumentos a José Martí, Germán Michaelsen, Sir Lambton Lorraine (capitán de la fragata Niobe, quien impidió que los españoles siguieran ejecutando a los patriotas cubanos del vapor Virginius, en 1873) y la señorita Clara Burton (fundadora de la Cruz Roja Internacional).

Este trabajo fue tomado de aquí.